Si hay algo que no podemos darnos el lujo de ignorar en casa o en nuestro negocio, es el mantenimiento eléctrico. Y no es solo por evitar apagones inesperados (que sí, son molestos), sino porque un sistema eléctrico bien cuidado es sinónimo de seguridad, ahorro y tranquilidad. No queremos cortocircuitos, facturas elevadas ni riesgos innecesarios, ¿verdad?
En este post, te cuento todo lo que necesitas saber sobre el mantenimiento eléctrico: qué es, por qué es clave, los diferentes tipos que existen y cómo asegurarte de que tu instalación esté en óptimas condiciones.
También te puede interesar leer: Tipos de paneles solares | Cuál elegir y cómo funcionan
¿Qué es el mantenimiento eléctrico?
El mantenimiento eléctrico es el conjunto de acciones preventivas y correctivas realizadas en instalaciones y equipos eléctricos para garantizar su correcto funcionamiento y prolongar su vida útil. Su objetivo principal es evitar averías, optimizar el consumo de energía y garantizar la seguridad de las personas y bienes.
Tipos de mantenimiento eléctrico
El mantenimiento eléctrico es clave para garantizar el buen funcionamiento y la seguridad de cualquier instalación eléctrica. Dependiendo de su propósito y método de aplicación, existen distintos tipos de mantenimiento. A continuación, exploramos en detalle cada uno de ellos.
También te puede interesar leer: Prevención de riesgos laborales
1. Mantenimiento preventivo
El mantenimiento preventivo se centra en la inspección y revisión periódica de los sistemas eléctricos con el objetivo de evitar fallas antes de que ocurran. Es una estrategia proactiva que permite identificar problemas potenciales y corregirlos antes de que generen interrupciones en el suministro eléctrico o daños costosos en los equipos.
Algunas de las acciones más comunes en el mantenimiento preventivo incluyen:
Revisión de conexiones y cableado: Se inspeccionan los cables y las conexiones para asegurarse de que no haya desgaste, corrosión o aflojamiento que pueda generar sobrecalentamiento o fallas.
Medición de tensión y corriente: Se utilizan herramientas como multímetros para comprobar que los valores eléctricos sean los adecuados y dentro de los parámetros de seguridad.
Limpieza de tableros y componentes: Se eliminan residuos, polvo y suciedad acumulada en los paneles eléctricos y dispositivos, ya que pueden causar cortocircuitos o afectar el rendimiento de los equipos.
Ajuste de conexiones flojas: Se aprietan y refuerzan conexiones en tableros, transformadores y motores eléctricos para evitar chispazos o sobrecalentamientos.
Reemplazo de piezas desgastadas: Se sustituyen elementos como fusibles, terminales o interruptores que muestran signos de deterioro o envejecimiento.
Este tipo de mantenimiento es crucial en entornos donde se requiere un suministro constante de energía, como fábricas, hospitales o incluso en sistemas de elevador para estacionamiento, donde una falla eléctrica podría dejar un vehículo atrapado o interrumpir la operatividad del sistema.
También te puede interesar leer: 4 Tipos de mantenimiento industrial
2. Mantenimiento correctivo
El mantenimiento correctivo se realiza cuando ya ha ocurrido una falla en el sistema eléctrico y es necesario repararla para restablecer el funcionamiento normal. Se considera un mantenimiento reactivo, ya que se ejecuta después de que el problema ha afectado la operatividad de la instalación.
Entre las principales tareas de mantenimiento correctivo están:
Cambio de fusibles o disyuntores quemados: Cuando un fusible o disyuntor se funde debido a una sobrecarga o cortocircuito, debe reemplazarse para restaurar la protección del circuito.
Reparación de cortocircuitos: Se identifican y solucionan fallas en el cableado, conexiones o equipos que generan un flujo anormal de corriente, evitando riesgos de incendio o daños a otros dispositivos eléctricos.
Sustitución de cables dañados: Se reemplazan conductores eléctricos que presenten cortes, sobrecalentamiento o deterioro por envejecimiento o roedores.
Reparación de motores y transformadores: Se revisan los devanados, rodamientos y aislamiento de motores eléctricos y transformadores para corregir averías que impidan su correcto funcionamiento.
Este tipo de mantenimiento es común en estructuras con sistema de parqueo de vehículos, donde la automatización eléctrica juega un papel fundamental. Un fallo en los circuitos puede afectar desde la iluminación hasta el mecanismo de elevación, provocando inconvenientes y retrasos para los usuarios.
3. Mantenimiento predictivo
El mantenimiento predictivo utiliza herramientas y tecnologías avanzadas para monitorear constantemente el estado de los equipos eléctricos y predecir fallos antes de que ocurran. A diferencia del mantenimiento preventivo, que se basa en inspecciones periódicas, el predictivo emplea análisis en tiempo real para anticiparse a posibles averías.
Algunas de las técnicas más utilizadas en mantenimiento predictivo incluyen:
Análisis termográfico: Se utilizan cámaras termográficas para detectar puntos de sobrecalentamiento en tableros eléctricos, motores y conexiones, permitiendo intervenir antes de que la temperatura excesiva cause fallas.
Medición de vibraciones: Se analiza el nivel de vibraciones en motores eléctricos y generadores para detectar desalineaciones, desgaste de rodamientos o desequilibrios en el rotor.
Análisis de calidad de energía: Se estudia la estabilidad del voltaje, frecuencia y armónicos en la instalación para prevenir problemas de eficiencia y seguridad eléctrica.
Monitoreo en tiempo real: Algunos sistemas cuentan con sensores inteligentes que envían alertas automáticas cuando detectan variaciones anómalas en los equipos.
El mantenimiento predictivo es especialmente útil en estructuras modernas como un estacionamiento vertical, donde cada nivel depende de motores eléctricos y sistemas de elevación. Un monitoreo constante ayuda a prevenir fallos y evitar interrupciones en el servicio.
También te puede interesar leer: Sistemas hidráulicos | Funcionamiento, componentes y aplicaciones
4. Mantenimiento proactivo
El mantenimiento proactivo es una estrategia avanzada que va más allá del mantenimiento preventivo y predictivo. Su objetivo es identificar y eliminar las causas raíz de los problemas eléctricos antes de que se conviertan en fallas recurrentes.
Algunas de sus prácticas incluyen:
Análisis de fallas repetitivas: Si un equipo presenta fallas con frecuencia, se investigan las razones para aplicar soluciones definitivas en lugar de simples reparaciones temporales.
Optimización del diseño eléctrico: Se revisa la configuración de la instalación para mejorar su eficiencia y evitar futuros problemas por sobrecarga o mala distribución de carga.
Capacitación y buenas prácticas: Se educa al personal en el uso correcto de los equipos y en procedimientos seguros para reducir errores humanos que puedan generar fallas eléctricas.
Este tipo de mantenimiento es muy utilizado en industrias donde el tiempo de inactividad debe minimizarse al máximo y la seguridad eléctrica es una prioridad. Empresas de estacionamiento, por ejemplo, requieren un suministro eléctrico constante para operar sus sistemas de iluminación, barreras de acceso y cámaras de seguridad sin interrupciones, por lo que implementar un mantenimiento proactivo es fundamental para garantizar su funcionamiento eficiente.
Importancia del mantenimiento eléctrico
El mantenimiento eléctrico es crucial para garantizar la seguridad, eficiencia y durabilidad de las instalaciones. Algunas de sus ventajas incluyen:
- Seguridad: Reduce el riesgo de incendios, cortocircuitos y descargas eléctricas.
- Ahorro económico: Evita reparaciones costosas y prolonga la vida de los equipos.
- Eficiencia energética: Un sistema eléctrico en buen estado consume menos energía.
- Cumplimiento normativo: Ayuda a cumplir con las normativas eléctricas y de seguridad.
Mejores prácticas para el mantenimiento eléctrico
Para garantizar un mantenimiento eléctrico efectivo, es recomendable seguir algunas buenas prácticas:
1. Realizar inspecciones periódicas
Se recomienda programar revisiones regulares de las instalaciones eléctricas para detectar posibles problemas antes de que se conviertan en fallas graves.
2. Capacitar al personal
El personal encargado del mantenimiento debe contar con la formación adecuada en normas eléctricas, seguridad y procedimientos de mantenimiento.
3. Usar equipos y herramientas adecuadas
El uso de herramientas de medición, análisis termográfico y otros equipos especializados mejora la precisión en la detección de fallos.
4. Documentar cada intervención
Es fundamental llevar un registro de todas las inspecciones, reparaciones y reemplazos realizados en las instalaciones eléctricas.
5. Cumplir con normativas y regulaciones
Las instalaciones eléctricas deben cumplir con las normativas locales de seguridad y calidad para evitar sanciones y garantizar un entorno seguro.
El mantenimiento eléctrico no es un tema para tomarse a la ligera. No solo evita apagones y fallos molestos, sino que es una cuestión de seguridad y eficiencia. Mantener una instalación en buen estado no es opcional, es una inversión en tranquilidad y ahorro a largo plazo.
Si quieres evitar problemas y garantizar que todo funcione como debe, lo mejor es contar con profesionales y realizar revisiones periódicas. Y si este tema te interesa, quédate atenta porque siempre hay más tips y estrategias para optimizar cualquier sistema.